Hay que viajar hasta Gijón para encontrar la semilla del restaurante Palermo. El Palermo gijonés fue uno de los establecimientos en los que el cocinero y empresario hostelero José Manuel Santiago adquirió experiencia entre fogones. No es ni mucho menos el único restaurante que deja huella en su extenso currículum y basta con citar su paso por el madrileño "Hotel Ritz", el restaurante de cocina alemana "Edelweis", también en Madrid, o el "Hotel Principado" en Oviedo. Pero Palermo dejó buen sabor de boca a José Manuel y por eso en 1981, tras liderar varias iniciativas hosteleras en Tapia, inauguró con ese nombre su nuevo local en el centro de la villa.
Diez años más tarde su hijo Alfonso Santiago hereda el timón de un local donde compiten en presencia la calidad de los productos y el exquisito gusto por la decoración. Nada más cruzar la puerta de entrada el cliente comprende la filosofía de Palermo: una cocina fresca y actual, de la mano de un servicio atento que preserva cada uno de los detalles.
En la mesa de Palermo se podrá descubrir una cocina de mercado actualizada, como la define Alfonso. "Trabajamos con los platos de siempre, aportándoles toques de modernidad y buscando la reducción de grasas sin perder un ápice de sabor", matiza.
Palermo forma parte de la marca de calidad gastronómica "Mesas de Asturias", posee la "Q" de calidad y en 2006 recibió el Premio de Excelencia Turística. Estos galardones no hacen más que reconocer la trayectoria de un local que no ha perdido la esencia con la que fue creado hace más de dos décadas.
Su buena ubicación, en pleno núcleo urbano, invita al paseo por las callejuelas de un pueblo que vive un eterno idilio con el mar. Además, Palermo dispone de un aparcamiento privado de 20 plazas para el confort de sus invitados.