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Lugares
de interés:
Mina
del oro
El yacimiento de oro que explota la compañía Río
Narcea Gold Mines se encuentra en la vertiente Oeste de la sierra
de Begega y se puede acceder a él desde Selviella y desde Alvariza,
en una ruta circular que atraviesa los pueblos vaqueiros del concejo
de Belmonte de Miranda. La explotación minera, además
de la extracción propiamente dicha en minería a cielo
abierto, cuenta con una planta de tratamiento del mineral en la que
se recupera el oro. Se consigue extraer menos de 10 gramos de oro
por cada tonelada de tierra tratada. Desde los pueblos de Begega y
Boinas se tiene una vista privilegiada de la explotación desde
fuera. Es de destacar el Proyecto para la Regeneración de la
Zona, cuyo resultado será un lago que cubrirá la superficie
perforada y carente de vegetación de la mina.
Las visitas a la mina de oro son concertadas.
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Aula
del oro
Minas
de oro romanas en Asturias
Los yacimientos de oro explotados en época romana en Asturias
se localizan fundamentalmente en el tercio occidental de la región
donde predominan las rocas de naturaleza sedimentaria (cuarcitas,
areniscas y esquitos) con ricas mineralizaciones de origen hidrotermal.
Plinio, escritor que vivió durante el primer siglo de la Era,
estimó una producción anual para las regiones del N.O.
de la Península Ibérica de 20000 libras de oro (unos
6500 kilogramos) que podrían suponer una cantidad próxima
a las 230 toneladas de oro recuperadas durante la época romana.
Sin embargo, no fueron estos yacimientos los únicos que suministraron
el metal a la hacienda romana. |
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Los
castros y las minas
El interés que el oro de las montañas de Asturias despertó
en Roma justificó su empeño por conquistar un país
de relieve tortuoso y gentes guerreras cuyas vidas habrían
de cambiar radicalmente a partir de su incorporación al Imperio.
Durante los siglos I y II d. De C. La actividad minera constituyó
el motivo central en torno al cual se organizó la vida de las
comunidades indígenas hasta entonces agrupadas en pequeños
poblados fortificados, autosuficientes y emplazados en lugares con
amplio control sobre su entorno y los recursos más necesarios.
Eran los castros o Castella.
Con la dominación romana la población local sigue utilizando
los castros como lugar principal de habitación pero supeditados
ahora al servicio de una organización superior, la del Imperio
Romano, que utiliza las viejas aldeas como unidad básica para
la administración y explotación de los nuevos territorios
conquistados. Los pueblos indígenas proporcionan la mano de
obra en las minas de oro. |
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Estela
de Villaverde
Lápida funeraria descubierta en las proximidades de la mina
de Villaverde. El texto hace mención a una muchacha de nombre
Bodocena, hija de Aravo, que falleció a la edad de 12 años
y que probablemente vivió durante la segunda mitad del siglo
I d. De C.
La estela menciona el castro de origen de la muchacha - castellum
augubrigensi - utilizando una fórmula conocida en otros epígrafes
del occidente de Asturias, procedentes también de zonas con
intensa actividad minera (Belmonte de Miranda, Salas y Vegadeo). |
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Sierra de Begega
Belmonte de Miranda reúne algunos de los conjuntos de minería
antigua más interesante de cuantos han sido catalogados en
Asturias. En su mayor parte se distribuyen en torno a la Sierra de
Begega, un cordal de unos 8 kilómetros de extensión
que se alza sobre el encuentro de los ríos Narcea y Pigüeña.
Una densa red hidráulica recogía y canalizaba el agua
de escorrentía que desde las cotas más elevadas se utilizaba
para abrir y socavar los yacimientos minerales. Al menos una quincena
de trabajos con diversa entidad han sido identificados sobre sus laderas.
El oro beneficiado procede fundamentalmente de yacimientos primarios
construidos a partir de rocas sedimentarias, plegadas y cabalgadas,
que han sido instruidas por rocas ígneas. Estas estructuras
fueron cortadas con posterioridad por fallas subverticales que provocaron
una intensa mineralización de las rocas sedimentarias y de
los márgenes envolventes de las rocas intrusivas. |
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Minas
de Boinas
Al sur de la Sierra de Begega se localizan las antiguas minas romanas de
Boinás. El complejo se extiende sobre una superficie aproximada de
100 Ha. Y comprende tres núcleos principales de explotación,
un centro metalúrgico y un pequeño castro vinculado probablemente
con el beneficio de la mina. El abastecimiento de agua se realizó
desde tres puntos diferentes con los que se estableció un grado de
dependencia variable. El resultado ha sido la definición de una red
hidráulica jerarquizada que contaba, en el paraje conocido por Alto
de la Cueva, con el principal centro de contención y distribución
del conjunto minero. A mediados del siglo I d. De C. Las minas de Boinás
se encontraban en pleno rendimiento. Así lo prueban las cerámicas
romanas descubiertas en las zonas de trabajos metalúrgicos y los
restos de carbón procedentes de los hornos.
El origen de los afloramientos y las características geológicas
de las rocas mineralizadas condicionó las estrategias de extracción
practicadas durante la dominación romana. Los geólogos han
podido identificar en Boinás dos fases de mineralización hidrotermal
de consecuencias fundamentales para la formación de jasperoides con
alto contenido en oro. Una intensa fracturación posterior dio lugar
a la formación de brechas post-mineral asociadas con frecuencia a
la mineralización de metales básicos y favoreció la
circulación de aguas meteóricas hasta grandes profundidades
provocando la definitiva alteración del mineral.
En las minas de Boinás han podido reconocerse estrategias diversas
para alcanzar las zonas más ricas en oro.
Galerías con entibados de madera (siglo I d. De C)
La explotación de los recursos más distantes de la superficie
fueron emprendidos mediante la excavación de galerías. Para
evitar su hundimiento, las paredes y techo fueron aseguradas con entibados
de madera. Su inmediato y progresivo relleno permitió que estas piezas
se conservasen intactas hasta su recuperación en el año 1998.
Castro de Peña Aguda
Construido sobre la cima del monte que domina las explotaciones de Boinás,
albergó la población de mineros que durante el siglo I d.
De C. Trabajaron en estas explotaciones. Estuvo fortificado con una muralla
perimetral y varios fosos excavados en su flanco occidental.

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